Morihei Ueshiba O' Sensei ( 1883-1969)
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Morihei Ueshiba |
Mientras presenciaba con impotencia como los matones del pueblo golpeaban a su padre por discrepancias políticas, el joven Ueshiba juró que no cejaría en su empeño de fortalecerse, por mucho tiempo y sufrimiento que le costara. Un día podría con ellos y huirían de miedo. Algún día tendría poder.
Y de esta manera empezó su trabajo, que le condujo finalmente a estudiar todo lo posible las artes marciales y de defensa personal que estaban a su alcance, conocidas como budo. Debió luchar dolorosamente contra la enfermedad en tres o cuatro ocasiones, teniendo que recuperarse cada vez con mucho esfuerzo del desgaste ocasionado por meses de dolencia .
Sin embargo la simple recuperación no era suficiente para él, si no que necesitaba encausar el vigor de la juventud, de tal manera que si había alguien que trabajaba el doble de lo normal él hacía el cuádruple.
Pero poco a poco empezó a sentirse insatisfecho de ser solamente fuerte y comenzó a estudiar Jujutsu.
Con el Jujutsu adquirió interés por el aprendizaje y el dominio de los demás tipos de artes de defensa personal. Ahora era fuerte y dominaba el sable y muchas de las artes de la defensa personal . Pero faltaba algo. Sus padres le habían educado en el interés por el estudio del pensamiento espiritual, desde los siete años. Sin embargo, y a pesar de este aprendizaje religioso, Ueshiba aun no era capaz de unificar sus creencias espirituales con sus logros físicos en el trabajo del sable y las artes de defensa con manos vacías. Al fallecer su padre, jura ante su tumba salir del estancamiento mental, trascender y desvelar el secreto del budo. Desde ese momento su vida cambió enormemente.
Decide entrar en una nueva secta Shinto, comenzando un aprendizaje que duró siete años y convirtiéndose en lugarteniente y confidente de este Hombre Santo, llegándole incluso a acompañar a una expedición llena de peligros al Asia Continental, que les puso al borde de la muerte. Fue allí, mirando a la muerte de frente, donde por primera vez fue capaz de “ver”.
A su regreso a Japón reanudó su anterior vida de estudio y de entrenamiento en un pequeño dojo, que había construido es su casa. En una oportunidad vino a visitarlo un joven oficial de la marina y profesor de Kendo.
Ueshiba intento exponer al kendoka su teoría del “ Aiki “ pero al parecer lo que el visitante buscaba era un enfrentamiento. El oficial se abalanzo hacia el esgrimiendo su sable de madera de entrenamiento, pero Ueshiba esquivaba con facilidad todos los ataques. Por fin el provocador tuvo que sentarse sin haberle tocado ni una sola vez.
Después Ueshiba salió al jardín y mientras se secaba el sudor de la cara a la sombra de un caqui, fue invadido súbitamente por una sensación que jamás había experimentado. No podía moverse. Con gran asombro para él, sentía como si estuviese enraízado al suelo. Recordó así su experiencia:
“Sentí que el universo se estremeció de repente y de del suelo brotaba un espíritu dorado que me envolvía y transformaba mi cuerpo, haciéndolo de oro.
Al mismo tiempo mi mente y mi cuerpo se iluminaron. Podía comprender el murmullo de los pájaros y era claramente consciente del pensamiento de Dios, creador de este Universo . Entonces entendí: La fuente del budo el amor de Dios -El espíritu de amorosa protección a todos los seres- .Lágrimas de gozo corrían por mis mejillas .
Desde ese instante he aprendido a sentir toda que toda la tierra es mi casa y que el sol, la luna y las estrellas son algo mío. Me sentí libre de todo deseo de prestigio, fama y posesión, e incluso el deseo de ser fuerte. Comprendí que el budo no es derribar al adversario con nuestra propia fuerza, ni un instrumento para conducir al mundo a la destrucción mediante armas. El verdadero budo es aceptar el espíritu del universo, preservar la paz del mundo y criar, proteger y cultivar rectamente a todos los seres de la naturaleza. Supe que el entrenamiento en el budo consiste en captar el amor de Dios, que cría protege y cultiva con rectitud todo lo que existe en la naturaleza, y asimilarlo y emplearlo en nuestra propia mente y en nuestro propio cuerpo.”
Esta experiencia revolucionó su vida y dio lugar al Aikido.

AIKIDO
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